Cristian Alcaraz: “Mi orientación es no saber por dónde ir”

Poesía joven y buena es lo que escribe Cristian Alcaraz. Hace algunos años publicó unos poemas potentísimos en su primer poemario, Turismo de Interior. Algunos de ellos, como Garganta Profunda, ponen los pelos de punta. Este año Cristian ha ido más allá. De un viaje hacia lo más profundo de sí mismo, se ha trasladado a un nuevo mundo, el de las hormigas. Galardonado con el Premio de Poesía Andalucía Joven, su nuevo poemario, La orientación de las hormigas, ha salido a las librerias hace apenas un mes.

Este último libro fue gestado durante el año en el que Cristian residió en la Fundación Antionio Gala. Allí, además de crear los versos que han dado forma a La orientación de las hormigas, decidió dejar fragmentos poéticos de otros autores (y suyos) por toda Córdoba. De esta, se extendió a otras ciudades, y la peculiar manera con la que Cristian esparció versos allá por donde pisaba, generó un nuevo proyecto: Poesía Dymo.

Al mismo tiempo que escribe, desarrolla un nuevo espacio cultural, Cienfuegos, y estudia Dirección y Dramaturgia en la ESAD. Sin duda estamos ante un alma inquieta y llena de proyectos que mostrar al mundo. Hoy traemos su entrevista desde Málaga a La Sala 101.

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La Sala 101: Acaba de publicarse La orientación de las hormigas, ¿qué tiene entre sus páginas?

Cristian Alcaraz: Tiene sentirse extraño y sentirse diferente en un mundo donde nos ha tocado vivir. Es un poco negarse a ello, a vivir esa realidad. Pero aún así conformarse. Poemas que tratan sobre la orientación al nacer, al morir o al quedarse ciego. Es esa ruptura: no verse, sentirse irreconocible, deshumanizado.

También habla de mi familia y de mis aspiraciones. Es diferente a Turismo de interior.

¿Por qué ese título?

El título fue anterior al libro. Lo estuve pensando durante años, La orientación de las hormigas…, me gustaba mucho. En Córdoba leí muchísimo y vi muchos documentales sobre hormigas y animales de todo tipo… Pero cuanto más investigaba, más asco sentía por esa realidad. Después surgió la comparación con los humanos, supongo que tras esa repulsión.

“Mi orientación…, ni idea. Es no saber por dónde ir. Nunca”

¿Tu orientación cuál es?

Mi orientación…, ni idea. Es no saber por dónde ir. Nunca. Nunca lo he sabido y tampoco sé a dónde llegaré.

¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?

Nueve meses, el curso que pasé dentro de la Fundación Antonio Gala. Tenía algunos poemas escritos antes de llegar allí, pero la gran mayoría fueron escritos durante esa estancia. Mis compañeros me ayudaron bastante en el proceso de creación. También la soledad y la ciudad desconocida.

Tu anterior poemario, Turismo de interior, ¿es un viaje hacia tus adentros?

Es un viaje hacia adentro. Un viaje a una época de mi vida en la que no lo pasé del todo bien. Jugué con el lenguaje en casa y se formó mi primer libro.

Turismo de interior hizo que pensara y reaccionara ante mi vida”

¿Qué encontraste en ese trayecto? ¿Te sirvió para liberarte?

Me sirvió para salir, para ver el mundo. Turismo de interior hizo que pensara y reaccionara ante mi vida: qué pasa en casa, qué siento, por qué escribo…

¿Podrías considerar entonces escribir casi como una necesidad?

Yo creo que sí, que es una necesidad, aunque durante este año ha sido más un trabajo. Turismo de interior salió solo: necesitaba describir y darle forma a mi cabeza. Ahora estoy escribiendo algo de teatro, pero ya no siento tanto esa necesidad de decir “esto tengo que contárselo a alguien” o “quiero inventarme otra vida porque la mía me resulta insuficiente”.

 ¿Empiezas a escribir en el año de Turismo de Interior o ya escribías antes?

Escribía antes, pero de ese año para atrás está todo un poco difuso. Sé que escribía con quince años y publicaba algún poema en algún concurso. Turismo de interior se publicó cuando tenía 18 años.

¿Es verdad eso de que  cuando se está triste se escribe mejor?

Yo creo que sí, que se sacan fuerzas. A mí me sirve un poco de terapia. Cuando estoy triste, cuando no me van bien las cosas, me gusta escribir y me gusta sentir que yo manejo la situación y la palabra. Pero también hay que sentarse. Con trabajo y tiempo siempre sale algo.

Cambiando de proyecto, poesía Dymo ¿cómo sale esta idea?

A mí me encantaban las máquinas Dymo de hacer letritas. Estaba en Córdoba y dije: “voy a hacer un proyecto”. Empecé a coger versos de Luna Miguel, de Elena Medel, de Espronceda, etc. y los dejé por las calles. Quería ver qué pasaba. Yo fotografiaba esos versos y después el público reaccionaba quitándolos o dejándolos en su lugar… Siempre los solía quitar alguien, pero me parecía algo muy curioso. Era solo esa idea: dejar versos y que la gente conociera un poquito la poesía o se interesara por un trozo de color azul y dijera: “¡hostia, qué es esto!” o “bueno, será publicidad”. Lo que me importaba es que cualquiera que viera el verso tuviera una reacción.

Hice una instalación de las fotografías con el mapa de Córdoba y el poema pegado a la pared. Lo seleccionaron en el Málaga Crea y lo pusieron en el Centro de Arte Contemporáneo. Eso me animó a seguir haciendo cosas que se relacionaran con la poesía, pero que no fueran poesía en sí misma.

El proyecto de poesía Dymo, ¿no se ha extendido? ¿no ha supuesto una corriente?

Yo lo he visto en varias ciudades. En Avilés y en Valencia, me parece, pero tengo que moverlo más. Ahora mismo está un poco estancado. Esto empezó en Madrid. Hay un verso de Luis Rosales en ciudad universitaria, en una papelera del metro.

¿Has puesto alguno de tus versos en Dymo?

En Córdoba, la última semana que estuve residiendo allí. Coloqué un poema de La orientación de las hormigas, verso a verso. Lo dejé por toda la ciudad grabando después a gente anónima leyendo esas palabras.

Hice una instalación en una pared que consistía en 24 fotografías, el mapa de Córdoba donde fueron tomadas las imágenes, el vídeo y el poema pegado a la pared con Dymo. Se podía leer el poema en Dymo, escucharlo mediante el vídeo o verlo en las fotografías.

“La poesía siempre ha sido para un grupo reducido”

¿Crees que la poesía ha pegado un salto, ya no simplemente es papel, sino que también se puede expresar a través de lo audiovisual?

Yo creo que sí, y que muchísima gente se está subiendo al carro de la poesía visual o de la videocreación. Sobre todo observo un salto en la difusión a través de las redes sociales o de editoriales pequeñitas como La Bella Varsovia, el Cangrejo Pistolero, El Gaviero…

La poesía siempre ha sido para un grupo reducido y creo que lo sigue siendo, pero poco a poco la gente joven comienza a interesarse.

Cienfuegos, para alguien que venga a Málaga, ¿qué es?

Cienfuegos es un taller de creación. Nosotros tenemos nuestro espacio: pintores, fotógrafos, escritores, poetas… Cada uno tiene su mesita y su sitio, y se nos puede visitar para enseñarnos algún proyecto, idea o cualquier otra cosa…

También es un sala de exposiciones. Nosotros entramos aquí, en este sitio, y viendo las posibilidades del lugar pensamos, ¿por qué no exponemos a aquellos que no tienen la posibilidad de exponer en galerías mayores? Nosotros les ofrecemos a esos artistas que presenten un proyecto y si nos gusta, llevarlo a cabo: exponerlo en nuestra sala, hacer recitales, presentar libros…

Hicimos Catenaria Fest, un festival de poesía y acción y acudió mucha gente. También a Las solas (recital de mujeres), con un aforo que rondaba las 200 personas. En Málaga se está dando un cambio cultural. Están creándose un montón de espacios en la ciudad, y te planteas: “algo pasa aquí”. En Málaga no había nada y ahora todo el mundo necesita cultura. La gente viene a Cienfuegos con ganas de escuchar y participar. Y eso es lo que queremos, que la gente conozca nuestra obra a partir de nuestro espacio y dar a conocer la obra de otros.

¿Proyectos para el 2013?

Quiero seguir estudiando, a ver si alguna vez termino algo en mi vida. También me gustaría estrenar una obra de teatro que escribí el año pasado, seguir planeando eventos en Cienfuegos y mover el libro La orientación de las hormigas por ferias del libro y ciudades.

¿Tenéis idea de ampliarlo si sigue bien la cosa?

No, a nosotros nos gusta este espacio. Creamos esto solo porque necesitamos expresarnos y el lugar nos da todo lo que necesitamos. De momento como taller nos vale, cada uno tiene su espacio libre y puede trabajar. Además, ¡está en pleno centro!

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