El Loren: “Tocar en la calle me ha dado una libertad que no me esperaba”

La Sala 101 ha salido a la calle para entrevistar al músico Lorenzo Mena, o mejor dicho, El
Loren.

Alrededor de un metro ochenta, ojos marrones, cabello rapado y barba de una semana;
Lorenzo Mena, o como él prefiere: El Loren. Músico por vocación y ahora por devoción. Aunque en
su descripción no lo aparente, El Loren es una persona singular, pero sobre todo un artista
diferente. Después de ser batería de míticas bandas madrileñas como Salida Nula, Dr. Sapo, o
Iratxo, El Loren ha realizado un giro de 180 grados para cambiar su rumbo a nivel artístico y personal.
Desubicado dentro de la caprichosa industria musical, ha decidido salir de ella para guarecerse en las, a
veces, frías calles de Madrid y sus gentes de paso. Sin embargo, es precisamente allí donde ha
encontrado el microclima que necesitaba. En las aceras de Madrid  habitualmente se
desnuda ante el público y toca un instrumento poco extendido y de bajo coste: una batería
reciclada con cubos de pintura a modo de bombos, y andrajosas sartenes sustituyendo a los platos.

En la calle es donde ha descubierto de verdad  la música y es en el mismo lugar en el que decidió
dar un paso adelante para sacar su primer trabajo en solitario (con matices lo de solitario) que
está a punto de salir del horno.

La Sala 101: “Con canciones me reciclo y a los cubos saco ritmo” es tu lema que nace cuando empiezas a tocar la batería reciclada…

El Loren: Sí, sí, parece que no pero tiene su trasfondo (risas).

Imagínate a mi señora madre cuando le dije que me iba a la calle a tocar los cubos, después de toda la vida estudiando batería

¿Quién fue a la primera persona que le comentaste que ibas a tocar con cubos de pintura ? ¿Cómo
reaccionó?

Esta idea me la dio Filgue de los Swingdigentes. El quería que lo hiciéramos juntos y al final
nunca quedamos porque estábamos muy liados y cuando me dio la crisis de tocar con la gente fui
un día al metro con dos cubos y un plato sin preparar nada y me lo pasé de puta madre, la gente
respondió muy bien y a partir de ahí no he parado.
Y a la gente que se lo contaba reaccionaba de mil maneras. Imagínate a mi señora madre cuando le
dije que me iba a la calle a tocar los cubos, después de toda la vida estudiando batería
convenciéndola de que se podía vivir de ello… Al final no me va mal y ya está.

¿Qué es lo que realmente te hace cambiar de rumbo y pasar de tocar con grupos en escenarios a
tocar en la calle?

Es un conjunto de varias cosas. Yo empecé a tocar la batería porque me encantaba, porque era mi
pasión y tal, entonces te ves tocando la batería por dinero, porque te quieres dedicar a eso y
de repente estás en cinco proyectos distintos a los que no les puedes dedicar todo el tiempo que
quieres. Y a la vez ves que el mundo está supercorrompido y que aún siendo grupos de música
alternativos ves que es todo colegueo y en los festivales está la gente de toda la vida.
Lo que más peso tuvo fue el querer dedicarme a mis canciones. En ese momento me comí un
poco la cabeza pensando: “tengo que hacer algo que sea música, que me siga gustando y que a la
vez me permita vivir y me dé dinero instantáneo”. Entonces esto me deja tiempo para seguir
componiendo y empezar con mí disco. Y también para seguir estudiando lo de los cubos, que es un
instrumento más, es una historia que yo estudio por las mañanas, estoy estudiando cómo tocar
cubos.
Y la verdad que me ha dado una libertad que no me esperaba y ha sido un cambio… me gusta mucho
la calle, el roce con la gente, las cosas que te suceden, las miradas, las reacciones, me han
pasado cosas muy bonitas.

El Loren tocando sus baterías recicladas

El Loren tocando sus baterías recicladas

¿A diferencia con el escenario qué es lo que más destacas?
El escenario mola mucho, pero la calle es muy diferente. En la calle te ve gente que no espera
verte y estás a pie de calle donde te ve todo tipo de gente.
En el escenario tienes ahí tu altura, o no; tus luces, la gente va a verte porque sabe lo que va
a ver. En la calle son todo el rato reacciones que no te esperas y es más cercano. Pero bueno
las dos cosas me flipan.

¿Crees que puedes llegar a más gente tocando en la calle que encima de un escenario?

Sí, sí por supuesto. Un día como hoy en Madrid me ha podido ver un Viñarrock entero. Sabiendo
que esto funciona y toda la repercusión que tiene los proyectos de mis canciones se van a llamar
también El Loren, todo lo que hago se va a llamar El Loren.
Tengo pensado salir a la calle porque cuando hablamos del mundillo de la música, cualquier tipo
de promoción te cuesta un mundo, es muy difícil darte a conocer, para que vayan treinta personas
a un concierto ya es un mundo, entonces sales a la calle y te están viendo miles de personas
todos los días.
Hay que tener la energía, el saber hacerlo, la tranquilidad y pasar por ciertas cosas que son
jodidas. Pero bueno, a mí desde luego me compensa.

Aquí en España como que vamos un poco con retraso en todo, en
cultura, civismo y educación

En Madrid no está regulado que se pueda tocar música en la calle, ¿qué problemas te ha dado esto
y qué diferencia has encontrado con otros países donde has tocado?

Cada ciudad, cada pueblo es un mundo. Aquí en Madrid, con permiso, es una mierda. Porque la
percusión está prohibida, y este tema viene del Retiro cuando la gente se juntaba a tocar
percusión ahí donde el lago. Según la Policía y  el Ayuntamiento era un cúmulo de
droga y de delincuencia. Entonces, no te digo ni que sí ni que no, porque al igual que era
genial porque podía tocar cualquiera también había robos y tal, pues como en la calle, como en
todos los sitios.
Pero no me parece lógico que de repente prohíban la percusión en toda la ciudad.
Aquí en Madrid está prohibida la percusión y la música amplificada, y ahora quieren
prohibir toda la música en el centro, todo lo que sea arte. En Madrid  tengo que estar casi
escondiéndome.
Luego por ejemplo en el País Vasco, en Bilbo (Bilbao en castellano) no tienes ningún problema
pero tampoco  está regulado . Aquí en España como que vamos un poco con retraso en todo, en
cultura, civismo y educación.
En Suiza tú pagas tus tasas, y piensas: “pues tengo que pagar”, pero es que me compensa pagar
porque tienes tu espacio, tienes tus horarios, no tienes ningún problema y la gente lo valora.
En Italia también, en muchos sitios está regulado, o directamente es libre.
En Francia también, en Lyon… y sobre todo la actitud de la gente y de la policía es muy
diferente. A veces aquí te sientes como un artista, pero también te puedes sentir como un
mendigo, como un delincuente. A veces la policía te trata de malas maneras, pero como digo, a
mí la libertad que da y lo que me supone,  me compensa.

El qué ocurran este tipo de cosas, como que no te dejen tocar en la calle, ¿de dónde viene el
verdadero problema o problemas?
Bueno hay que dejar claro una cosa, a mí quien me prohíbe no es la policía sino las órdenes que
les llegan de arriba. De hecho el otro día un policía municipal me dijo que ellos están
intentando que esto se regularice, porque a ellos son los primeros que muchas veces no les
gusta  que alguien esté tocando rodeado por un corro de niños, de familias, de
todo tipo de gente que les está encantando, y entonces llegar y decirte que pares, pues les cuesta.
Por un lado estamos atrasados culturalmente porque hemos vivido bajo un régimen fascista
hace poco, pero joder mira Alemania, ¿no? También han tenido esa historia, pero han avanzado más
rápido. Todos los gobiernos son chungos pero ya pienso que con este Gobierno estamos mucho peor.
A veces pienso que tenemos lo que nos merecemos. Piensas que los políticos son un reflejo de
nosotros porque ves que el ciudadano español si puede mangonear pues mangonea, si puede vaguear,
vaguea… Pues yo lo que pienso últimamente es que tenemos lo que nos merecemos, aunque luego haya de
todo.

Pero, ¿te refieres a nivel de cultura?
Es un tema muy amplio. Aquí tienes a gente superválida haciendo cosas, pero luego quien lo
gestiona… Y ver que en ocasiones hay artistas que cuando pasa un tiempo cogen cargos y se ponen a gestionar
cosas, pues también choricean y la cagan, van a lo simple y a lo fácil.

Y la calle tiene una cosa, que si haces algo que a
la gente le guste, ganas pasta

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la calle?

Pues suena un poco feo, pero si te digo la verdad el dinero. Haciendo un bueno espectáculo
te das cuenta que la calle también lleva un circuito. Como te he dicho antes, aquí en España está
la cosa un poco atrasada pero por Europa hay miles de festivales de arte callejero y como que
cada vez puedes hacerlo todo más profesional. Y la calle tiene una cosa, que si haces algo que a
la gente le guste, ganas pasta. Y harto de hacer bolos y de hacer kilómetros y muchas veces no
ver un duro, pues en la calle se puede ganar pasta. Podría hablarte de mil cosas, pero si te
digo la verdad lo que más me sorprendió es salir un día a la calle y decir: “¡hostia!”. Y no voy
a decir cifras, pero muchas veces la gente se piensa que el músico de la calle  está tirado
pero se está aún más tirado en la furgoneta que en la calle.

Ahora ya cambiando de tema, metiéndonos en tu próximo trabajo, ¿qué tal la experiencia?

Acojonante la verdad. Yo siempre he escrito mis poesías y un día iba por la calle y decidí coger
la guitarra sin haberlo hecho en la vida. De hecho, llevo ya como cinco años haciendo las
canciones, pero empecé sin tener ni idea de tocar la guitarra por lo que he ido lento porque al
principio no sabía, y esto lleva un proceso de aprendizaje de afinar, de instrumento, etcétera.
Pero, ahora de repente, escuchar mis canciones, como están quedando en el disco, tocarlas en
directo, que a la gente le guste, colgarlas en Internet…
Es algo tan personal, que nunca había sentido eso. No es lo mismo estar en una banda como batería,
que  tus canciones y tu expresión. Esa vergüenza que sientes al principio, causar reacciones y sentimientos en
la gente  para mí es alucinante.

Ahora que estás grabando un disco prácticamente sólo y ya has tocado con diferentes grupos, ¿con
qué te quedas de la creación individual y la creación en grupo?

Bueno ahora con mis canciones no tengo que dar explicaciones a nadie, pero sí que estoy
volviendo a crear un equipo. Al final tengo yo la última palabra, pero en el fondo yo echo de
menos currar con gente. Además, la mayoría de mis colegas son músicos y lo que te aporta salir a
un escenario con más gente y trabajar en equipo no te lo da estar tú solo. Al final son rachas.
Yo sí que necesitaba tomar todas las decisiones.
Y después en la banda no es lo mismo el papel de batería, que es en el que he estado yo siempre,
que el papel de quien lleva el proyecto para adelante. Muchas veces he chocado al tomar
decisiones. Para mí era un poco frustrante.

Pero, no es que diga yo quiero hacerlo yo solo o quiero hacerlo
en equipo. Son un poco rachas y ahora estoy otra vez empezando a grabar mis temas con
colegas, estoy empezando a dar conciertos y es muy gratificante.
Ni me quedo con una ni con otra. El tema de tocar los cubos en la calle pues es tocar lo que me
dé la gana cuando yo quiero, montar mis ritmos y sin dar explicaciones a nadie, pues tan a
gusto. Pero, luego echas de menos el local y tener un idea mostrársela a un colega y  que él te dé
otra… eso es para mí la creación en grupo.

Vivimos en una época en que todo es muy negativo, todo es queja, todo está fatal, “el mundo se va a acabar”

Las letras de tus canciones son de deseos, de lucha personal, de viajes, incluso de naturaleza
como Vámonos al monte, o temas más bucólicos como Caminando, en definitiva todo muy personal.

Has dado en el clavo. Creo que toda la gente que creamos y que tenemos esta necesidad es casi
como una terapia. Así que de una manera de nada premeditada intento sacar el optimismo. Es como
que vivimos en una época en que todo es muy negativo, todo es queja, todo está fatal, “el mundo
se va a acabar”. Por lo tanto es dar un poco otra visión y la pasión absoluta que tengo por la
naturaleza y por intentar ser positivo y por ver las cosas buenas y si puedo, hacer sentir bien
a la gente o alegrarle un poco el día. Los primero comentarios que me han hecho: “me da alegría
tu música”, “me las pongo por las mañanas para alegrarme”. Es increíble.

¿Son los mismos temas que van a estar en el disco?

Sí, pero hay temas que no están colgados en Internet. Colgué dos demos, otras tres en acústico
y todas ellas estarán en el disco pero con banda, claro, y con algún cambio.

¿ El resto del disco siguen esta línea de El Loren?

Más Loren aún, totalmente.

¿Nos puedes adelantar algo más?

Va a haber colaboraciones, hay batería reciclada, yo voy a grabar el cajón, las percusiones, la
guitarra rítmica y la voz. Y después, va a a estar lleno de colaboraciones estelares, pero eso ya
es sorpresa (ríe).
Sí, el disco va a estar lleno de amigos. El bajo lo va a grabar Corman que he estado con él en
Dr. Sapo. He estado cuatro o cinco años currando con él y ha sido un placer que esté en el
disco. Y luego, pues sorpresas.

Además de en la calle, ¿dónde te vamos a ver?

Había una presentación para el disco, pero al final no la hemos hecho porque queríamos que
estuviera el disco en físico. He estado en algunos centros sociales rodando la cosa, como en El
Dragón o en la Casa del Barrio de Carabanchel. El disco va a salir con un sello que se llama
Producciones Psicotrónicas y este sello lo lleva Arturo un colega de toda la vida, un sello
totalmente alternativo. Estamos cerrando cosillas. Sin tener fechas cerradas, tocaré en el
Jardín de los Jacintos y en el Local de Lavapiés casi seguro.
El hecho de tocar en centros sociales es un poco precario, el tema de equipos de sonido y tal,
pero bueno me gusta. Es lo que te digo, he acabado muy harto y no voy a pagar por tocar en
garitos aquí en Madrid que casi tienes que darles gracias a los dueños…
Yo el disco lo voy a regalar por Internet. Y bueno, lo primero es que salga y ya pasarán cosas.

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  1. Me gusta lo que dices, comparto. En tres días salgo a la calle a probar, apenas tengo unos acordes, pero quiero explorar mi verdad, defender mi proyecto, expresarme, casi como una denuncia en positivo. Tengo miedo, pero quiero ir sin freno, tomar el pulso a la calle, hablar con la gente, y crear un nueva realidad. Espero encontrarte alguna vez. Un saludo.

  2. Alberto

    Eres un ejemplo :D Tanto por la música como por la ecología. Saludos desde Venezuela :)

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