Poesía: las lágrimas de Sandra Martínez

Como la mayor parte de los artistas Sandra Martínez (Valencia, 1995) comienza a escribir movida por un sentimiento.  En su caso se trata del amor, el amor de bancos de colegio en los que buscaba miradas a cambio de versos. Hará de esto cuatro o cinco años, tiempo en el que Sandra no solo empezó a sacar la poesía de sus venas, sino que también devoraba libros, se convertía en una observadora constante de todo aquello que le rodeaba, se sumergía en sus pensamientos y sentía.

Poco después pasó una etapa en la que se dedicó simplemente a pensar, y más adelante retornó a la escritura y empezó a “inventar pequeños textos sobre gente que reflexionaba, sentía mucho, huía de esos sentimientos y moría de frío o de corrientes fuertes de viento. ¿De qué nos enamoramos?, se preguntaba.

Sandra no escribe por gustar, ni por mostrarse, ella no pretende enamorarnos a través de sus versos. Escribe como respuesta ante un impulso interno, fruto de sus vivencias que van de la mano de sus anhelos y melancolías, de sus sentimientos y  de observar su propia intimidad y la de los demás. “Me gusta decir que lo que yo hago es llorarle y escribirle a la vida”, afirma la artista. Pero dentro de sus lágrimas no solo se encuentran palabras, que combina con un gusto exquisito, sino que también se encuentran dibujos y fotogtafías.

Su misceláneo blog recoge todo aquello que pasa por la cabeza y las manos de esta joven. Además, podéis seguirla en su tumblr o ver alguna de sus colaboraciones. De momento, aquí va uno de los tres poemas inéditos que ha cedido a nuestra sala, para abrir el apetito:

NUDO

Si no diluyes el acrílico con agua,

salen grietas.

Si llueve sobre mi piel y no me cuidas

pueden salir grietas.

Si cierro los ojos y lo hago por miedo y rezo a Dios por mi invidencia

es evidente que

quizá salgan grietas.

Si estamos muertos

no sé si saldrán grietas.

Si eres un animal

de la talla de un pajarito con el cuerpo cubierto

de una capa de hielo y no

puedes moverte

porque no es legal cortar la vena y que la sangre bañe

y salpique y escupa al resto al espectador;

CRAC.

No vamos a agrietarnos solos.

No lo haremos aunque no nos diluyamos con agua.

Llegar al núcleo

rajar sus propias venas.

No nos agrietaremos tampoco porque tú no me cuides aunque esté lloviendo.

No ni siquiera porque no podamos vernos combatir.

No sé si saldrán grietas

si estamos muertos.

Para mi tumba

el cuerpo intacto.

Nerea Crespo

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  1. dosaunecompany

    Genial la ilustración, sencilla pero romántica.

  2. laObservadora

    Gusto y talento, que los tienes, Sandra Martínez. ;)

  3. Pingback: De tesoros escondidos - Falsaria.com

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